miércoles, 21 de enero de 2009


Autora: Eileen Ovalle
Escritora guatemalteca
Profesión Mercadeo
Mi último blog:

" VALERIA"

Pasa de la media noche y se escucha el caer de la lluvia y ese sonido rompiendo el silencio que hace soñar... que cautiva y transporta al horizonte....el viento y los árboles meciéndose en la noche, una noche oscura, imponente y misteriosa.  Valeria contempla cómo caen las gotas de lluvia a través de la ventana, dentro de la pequeña y acogedora cabaña el fuego de la hoguera hace danzar las sombras del recinto mientras Valeria piensa con nostalgia...."Si tan sólo pudiera olvidarlo…" conjugando sus lágrimas con las gotas de esa noche tan lluviosa

Todavía se pregunta, ¿cómo pudo sobrevivir a tanto dolor...? lo tenia todo.... pero la muerte le arrebató la mitad de su vida y ahora se encuentra sola, cargada de recuerdos.  Un relámpago la aleja de sus más íntimos pensamientos, observa a su alrededor y todo se ve tan lleno de vida, pero apenas si escucha su propio palpitar.... se tiende en el sofá y las tinieblas de la noche la sumergen en un profundo sueño.

En un punto distante, la mañana es hermosa y refrescante.  Martín termina de preparar su maleta para ese inevitable y largo viaje. Con tanto trabajo, se ha olvidado hasta de él mismo y ahora aprovechará ese asunto familiar para descansar un poco, que bien merecido se lo tiene.

Como ingeniero que es, pareciera tenerlo todo programado en su vida y ahora viaja hacia una pequeña y pintoresca campiña, donde aún no sabe en qué empleará su tiempo libre, mientras terminan los arreglos de una vieja herencia. Debe apresusarse para tomar el tren que lo llevará a Monte Alto.

Mientras tanto Valeria escucha desde lo lejos el sonar del tren y contempla las cenizas en la chimenea que aún están humeantes. Esa mañana de abril está radiante.... se escucha el trinar de las aves al abrir la ventana y una ráfaga del viento que acaricia su rostro la hace sonreír. Si su vida apenas empezara en ese momento preciso.....se dice silenciosamente....todo sería tan diferente.

Con su gracia innata camina hacia la ducha... es una mujer atractiva, de cabello oscuro y grandes ojos marrón. Se apresura pues es casi media mañana y aún no prepara sus cosas. Dándose una rápida ojeada en el espejo se ata con un moño su cabello aún mojado y sale a toda prisa hacia el campo verde y cubierto con gotas de rocío.

Martín está sumergido en sus pensamientos. Es un hombre exitoso, de gran porte y personalidad, atractivo y masculino. Mientras el tren avanza él medita sobre su vida tan organizada, pero pareciera faltarle algo y a veces se pregunta por qué está solo... tal vez no ha encontrado el verdadero amor. A lo lejos se divisa el pueblo con sus pintorescas casitas de techos rojos y humeantes chimeneas…realmente es un lugar hermoso.

Apenas cómodo en su butaca siendo tan alto, Martín agradece haber llegado a la estación. Son las 12 del medio día y se encamina hacia el hotel del pueblo con paso firme. Revisa sus pertenencias para no olvidar nada y está ansioso por darse una buena ducha y poder comer algo antes de dar un paseo por el pueblo.

- Buenas tardes. Tengo reservada una habitación a nombre de Martín Peñate.

- Bienvenido le indica el conserje, mi nombre es Carlos. Tiene la habitación #127, firme aquí por favor.

- Podría indicarme qué lugares puedo visitar? Hace tantos años que no estoy por aquí.

- Pues tenemos la galería del pueblo que ha sido restaurada recientemente, nuestra plaza y no le faltará terreno para caminar, si quiere respirar aire puro tan distinto al de la gran ciudad, pero especialmente le recomiendo dar un paseo por las Grutas Encantadas.

- Gracias Don Carlos, lo tomaré en cuenta. A pesar de que algunos veranos Martín visitaba Villa Leonor jamás visitó las famosas grutas.

Mientras se dirige a su habitación Martín observa intrigado un hermoso mural en la pared principal del hotel. Don Carlos se apresura a decir....fue pintado por Valeria cuando regresó.

- Valeria?

- Si, es la artista del pueblo, aunque vivía en la gran ciudad, es nuestro gran orgullo y ahora ha regresado.


Mientras tanto en el campo, Valeria le da la última mirada a su lienzo, guarda sus pinceles y se tiende en el césped de cara al sol. Casi había olvidado su pueblo natal luego de tanto tiempo de ausencia. Todo se mira como antes, los verdes prados, las colinas que parecen querer escapar de la tierra y sus misteriosas grutas que casi nadie conoce.

Todo sigue en el mismo lugar, con la misma gente, el pueblo entero parece uno de sus mismos cuadros... pero para ella... todo es tan diferente.... Stéfano.... cuanta falta le hace!

Caminando por la vereda Martín observa el entorno y respira profundamente. Es sábado por la tarde y hasta el lunes podrá revisar los trámites de la herencia, por lo que se encamina hacia la galería recomendada.

Si, allí están los cuadros de Valeria, la artista del pueblo.... hermosos valles, tradicionales paisajes, sabanas de flores anunciando la primavera y ese cuadro gris... tan distinto a los demás, “un rostro hermoso, pero triste viendo a través de una ventana mojada por la lluvia”. Lo mira detenidamente y se pregunta.... qué la habrá hecho pintar un cuadro tan diferente y tan lleno de nostalgia?

- A sus espaldas escucha una voz que le dice….Triste, verdad?. La voz se presenta diciendo: Soy Juan, el administrador de la galería. Usted debe ser el Sr. Peñate, sobrino de Doña Leonor.

- Si, el mismo, alcanza a decir Martín, saliendo de sus pensamientos. ¿Quién es la modelo del cuadro?

- La misma Valeria, le dice.

Luego de un silencio, donde ambos observan la pintura, Don Juan continúa diciendo... esta noche tendremos una reunión en el salón comunal del pueblo, muy cerca de aquí, para celebrar la semana cultural. Será un placer si nos acompaña.

- Trataré, indica Martín, gracias por la invitación.

Empieza a caer la tarde y el sol inicia su majestuoso ritual para ocultarse y Valeria lo observa sin pestañar... como caen las sombras, como el rojizo intenso del ocaso lo envuelve todo. Una sonrisa triste se dibuja en sus labios y se queda allí, callada hasta que el último rayo del sol desaparece.

Debe hacer algo para superar su pérdida, lo sabe bien... pero qué puede hacer, si la vida le enseñó lo que era el amor... y la muerte... lo que es el dolor... cómo se puede volver a empezar?

Valeria tan llena de vida, con unos ojos que parecen iluminarlo todo y ese cabello libre al viento, que adorna su rostro magistralmente, sus manos más bien pequeñas que danzan alegremente cuando toma un pincel entre sus dedos, moviéndose incesantes ante el canto interno de los ojos de los sueños.

La noche ha caído, Valeria la observa detenidamente..... Respira profundo ese aire a vida, a libertad, a pasto húmedo y luz de luna... a lo lejos un lucero se desplaza ante sus ojos, la corriente del arroyo se mece entre las rocas y las luciérnagas empiezan a brindarle un inesperado espectáculo.

Desde la ventana del hotel se contemplan las luces de colores que anuncian la celebración y se observa el alboroto a lo lejos. Martín medita sobre la fiesta y piensa que será una buena oportunidad para conocer a las personas del pueblo, pero sobre todo... a Valeria, que lo tiene intrigado con su pintura... ese rostro y esas lágrimas escapando de sus ojos. Se ducha animadamente, se viste de manera casual y se encamina al salón comunal.

No lleva ninguna prisa, hace una noche refrescante... observa las calles, sus aceras pintadas de blanco, la alborada que hace del pueblo un lugar tan singular..... Sus manos van acomodadas en los bolsillos y sus ojos parecen ponerse más chispeantes mientras se va acercando al lugar.

Finalmente entra en el salón mirando a su alrededor. Es un hombre que no puede pasar inadvertido... viste camisa a rayas de mangas cortas donde resaltan sus brazos fuertes, masculinos y bien formados. El pantalón de vestir que combina perfectamente le da un toque de elegancia que provoca muchas miradas. Don Juan, el administrador de la Galería camina a su encuentro para darle la bienvenida y presentarlo con los demás.

En ese mismo instante en la cabaña de Valeria todo está iluminado por el fuego que calienta la hoguera. Valeria toma un baño de espuma para relajarse..... la noche está hermosa y despejada después del gran torrente del día anterior.... cómo brillan las estrellas... y la luna lo ilumina todo! Pensaba asistir a la reunión del pueblo, pero acurrucada en esa intimidad... parece no poder escaparse del silencio...

Martín es presentado por Don Juan con el resto de los invitados. El Lic. Iriarte abogado del pueblo, aprovecha para confirmarle que el lunes deberán reunirse para ultimar los detalles de la herencia que lo ha llevado allí.

- No tomará demasiado tiempo arreglarlo todo, le dice. Doña Leonor era una mujer muy ordenada, pero como usted está interesado en rediseñar la propiedad luego del traspaso, hay algunos detalles en los planos que quiero mostrarle.

- Perfecto, hablaremos de eso el lunes le comenta Martín, ahora... disfrutemos de la fiesta.

Martín empieza a pasearse por todo el salón saludando de vez en vez, buscando con la mirada a Don Juan hasta que lo localiza.

- una pregunta, don Juan...

- Dígame...

- Entre las personas que me ha presentado no he visto a la pintora... cómo dice llamarse? (como para que no noten su profundo interés)

- Valeria, le responde

- Valeria, que?

- Bonatti, pero no la he visto llegar

- Ahhh, bien gracias

Pasan las horas y Valeria se encuentra en el porche contemplando el cielo. Está repasando los últimos meses de su pasado y al mismo tiempo pensando en los meses por llegar... Se quedará en el pueblo indefinidamente? Volverá a la ciudad con esos amigos que la han apoyado tanto? Su amiga Karla, que si no fuera por ella, tal vez habría cometido una locura... Se escucha un suspiro, cómo toda una vida puede cambiar en un instante, en fin... es demasiado prematuro para tomar una decisión, por el momento aprovechará la vida del campo para llenarse de vitalidad.

Hay demasiado bullicio en la fiesta y Martín abandona el salón. Camina silenciosamente y no entiende por qué no puede sacarse de la mente el triste rostro de Valeria. Son las 11:30 de la noche... será mejor irse a dormir. Mañana recorrerá los valles. Se duerme pensando en Valeria... por qué no habrá asistido a la fiesta?

Tocan a la puerta, el desayuno está listo. Martín parece verse más alto con esos jeans marrón, camisa blanca y piel morena. Solamente tomará un café y dará una vuelta por Villa Leonor. Hace tanto tiempo que no estaba por allí que apenas recuerda a su gente.

Con el aire que tiene aroma a flores y estar en Villa Leonor lo remonta a una parte de su pasado... esa infancia alegre en casa de Tía Leo como la solían llamar, hace tantos veranos. Mirando a su alrededor, decide volver a explorar como cuando era niño, los montes, los pastos y los ríos.

Valeria despierta animada. Es un domingo radiante! Dará una vuelta a caballo antes de arreglar el jardín.

Luego de tomar una ducha arregla su cabello en una trenza, monta su caballo y sale a galope a encontrarse con el viento. La vida continúa y está segura que aprenderá a vivirla de diferente manera. Stéfano le enseño tanto de la vida, del amor, de las oportunidades y sobre todo, la esperanza ardiente por tener siempre un mundo mejor y un corazón lleno de amor.

Se escucha el torrente del río y se respira a hierba fresca..... Valeria le da de beber a su hermoso caballo negro, cierra sus ojos y por un momento se deja llevar por el compás del viento.

- Hermosa mañana! exclama Martín con voz fuerte

- Valeria voltea sobresaltada

A poca distancia Martín la observa detenidamente, sigue cada uno de sus movimientos con la mirada y como toda respuesta a la expresión de Valeria, Martín le regala su mejor sonrisa.

Valeria apenas si parpadea. Esos ojos intensos parecieran desnudarle el alma, esa boca perfectamente dibujada en su rostro y esa sonrisa que lo ilumina todo. ¿Quién es ese hombre que ha salido de la nada impactando como un rayo en medio de la noche?

Martín la observa sin decir palabra, sus miradas se encuentran silenciosamente, Valeria alcanza a sonreír con timidez mientras él se acerca pausadamente..... Valeria no puede apartar su mirada de esos ojos intensos que la queman por dentro...




Lejos del pueblo, a unos 300 Km. en la gran ciudad Karla revisa los últimos cambios que le ha hecho a la casa. Como extraña a Valeria su amiga de toda la vida. Pero el accidente de Stéfano lo cambió todo... hacían la mejor pareja y ahora se había ido para siempre.

Cuando Valeria regrese, quiere que la casa tenga un aspecto diferente. No quiere robarle los recuerdos, pero si mitigar su dolor. No estaba convencida de que volver al pueblo donde lo conoció fuera la mejor decisión que Valeria tomara, pero cómo contradecirla en esos momentos de su vida? y quizás Valeria tuviese razón después de todo..... y ese lugar, le diera la paz y la felicidad que tanto necesitaba.

Karla piensa en Valeria, preguntándose qué hará en esos momentos, cómo sobrellevará su carga estando sola... si la vida le diera otra oportunidad... cuánto se lo merecía!!!!

Allí en la lejanía... el destino continúa su camino... pintando un marco perfecto para cada escena, en la grandiosa obra de la vida.

El sol está resplandeciente es temprano por la mañana y se escucha el cantar de las aves por doquier... graciosas montañas completando el paisaje, la hondonada, teñida de carismáticos colores, mientras se escucha el correr del río, refrescante... y allí están, Valeria... Martín... el campo y las flores... la vida misma, coqueteando ante el destino.


- No quise asustarla, dice Martín gentilmente

- No lo escuche llegar, responde Valeria

- Permítame presentarme. Soy Martín Peñate

- Nuevo en el pueblo?

- Estoy de paso, vine a arreglar una vieja herencia.

- Villa Leonor? Porque escuché en la Galería, que le harán algunas modificaciones, aunque le confieso que a mí, me encanta justo como está ahora.

- Gracias, responde Martín mientras se hace una pausa...

- Ah, perdón, soy Valeria Bonatti

- Valeria, si.... se escucha la voz de Martín, delineando cada sílaba de su nombre.


Sin darse cuenta ambos empiezan a caminar a la orilla del río siguiendo un mismo sendero, el viento empieza a soplar suavemente acariciándoles el rostro con la mano invisible de la vida. Valeria se detiene a contemplar a un grupo de coloridas mariposas que danzan alegremente sobre un puñado de gardenias.

- Martín parece leerle el pensamiento diciendo..... Sería un hermoso cuadro

- Se escucha un quedo suspiro mientras Valeria dice, evocando sus recuerdos... si... eso mismo me dije años atrás, cuando pensé que pintar sería maravilloso.... ahora, es mi mejor refugio.

- Refugiarse de que... inquiere Martín, buscándole la mirada


Otra vez esos ojos tan intensos que la escudriñan por dentro... su andar despreocupado y sus grandes manos, fuertes y firmes sujetando las riendas del caballo... y esa voz que la mueve con fuerza, como despertando en su interior anhelos contenidos y pasiones escondidas, que creyó haber perdido para siempre... quién es ese hombre que sin conocerlo la llena de vida?

Observa como Martín no separa sus ojos de los suyos...

- Se está haciendo tarde, dice Valeria como toda respuesta a la sutil intromisión de ese hombre a sus mas íntimos secretos y apresuradamente monta su caballo, alejándose sin mirar atrás...

- Martín sonríe... pues sabe que la volverá a ver.

El teléfono repica insistentemente, Karla corre desde el porche para responder...

- Hola?

- Karla, eres tu? Se escucha la voz emocionada de Valeria

- Valeria.........qué ha sucedido?

- ...No lo sé aún... pero algo ha pasado

- Habla mujer, que me tienes intrigada

- Se llama Martín

- Quién? dice la amiga

- El sobrino de Doña Leonor que está de visita en el pueblo. Le he conocido esta mañana en el campo.

- Valeria, te encuentras bien?

- Si, si..... me encuentro bien, te llamaré pronto, cuídate.


Valeria cuelga el auricular sin esperar respuesta y Karla se queda pensativa. Luego de la muerte de Stéfano intento sin éxito reincorporarla a los amigos, incluso le presento a un apuesto medico de la ciudad y Valeria apenas si notó su presencia y ahora la llama solo para decirle que ha conocido a alguien. Sin duda este hombre la ha impactado...sonríe pues sabe que es sólo cuestión de tiempo para que Valeria pueda ser feliz...

Mientras tanto Martín camina por la plaza del pueblo observando las artesanías del lugar. Comprara algo para llevar a la ciudad, si…le gustará un recuerdo de tan pintoresco pueblo. Hace un día hermoso y decide volver al campo... realmente busca un nuevo encuentro con Valeria.

Sumida en sus pensamientos, Valeria corta las hojas que se han secado en el jardín y abona su tierra cuidadosamente...... se siente un poco sola y decide que el lunes visitara a Don Bartolo para comprar ese cachorrito que apenas unos días atrás provocó un gran alboroto cuando ella se detuvo a verlo a través del cristal.

Martín se dirige hacia el hotel para dejar las artesanías que adquirió en la plaza. A su salida, se encuentra con Don Carlos y aprovecha para indagar un poco sobre Valeria...

- Buenas tardes Don Carlos. Hermoso día.

- Ah, don Martín no lo vi salir esta mañana, cómo le fue?

- Estupendo responde y dirigiendo sus ojos hacia el mural, le dice... sin duda Valeria es una gran artista...

- Este le dice pensativo.... si... lo es, aunque todos pensamos que luego de su terrible pérdida, dejaría de pintar.

- Hubiera sido una pena, dice Martín, haciendo una pausa que invita a continuar

- Don Carlos dice casi con alivio... pero ha sido bueno que se refugiara en ella para seguir adelante.

- Martín lo escucha atentamente...

Al ver la duda en su rostro, don Carlos agrega...Hace poco más de un año murió Stéfano, su prometido. Fue un terrible accidente una lluviosa noche de invierno.

- Martín supo en ese instante el por qué Valeria pintó aquel autoretrato mirando a través de la ventana, una lluviosa noche llena de tristeza.


Se despidió de Don Carlos con un ademán y se encaminó hacia el arroyo donde tuvo su primer encuentro con Valeria...

Mientras avanza piensa en el lugar donde vive, realmente moderno aunque nada suntuoso pero bastante cómodo y le gusta. Ahora, viendo esas cabañas coloridas llenas de flores en el jardín con su porche para ver caer la tarde, el canto de las aves, el viento fresco que viene del norte, llenándolo todo de vida; su plaza, su gente.... no había pensado lo bien que le sienta todo aquello. Se da cuenta que realmente no tiene ninguna prisa por volver a la ciudad y además, nadie lo espera.

Sus pasos lo llevan por las sendas verdes inundadas por la naturaleza..... se empieza a escuchar correr el agua del arroyo y se detiene un momento, respira profundo, muy profundo.... Ummmm, casi puede sentir el aroma que dejó Valeria.... sí, sin duda se quedará un tiempo más en ese pequeño pueblo.

El día continúa con sus salpicadas gotas de vida….

- Buenas Tardes Valeria, dice Don Pedro.

- Don Pedro, cómo está? Responde Valeria desde su jardín......... se dirige al pueblo?

- Si, si... comeremos en la taberna con los mismos viejos de siempre, le dice riendo animadamente.

- Valeria le devuelve la sonrisa, ve como se aleja y continúa con sus flores.


Recuerda a Don Pedro desde que era una niña, cuando solía llevarla a caballo para que cortara flores para la tumba de su madre. Gran amigo y confidente de su padre hasta el último día y ahora lo ve pasar por la vida, tomándolo todo tan tranquilamente que hasta dan ganas de imitar su paso lento y callado y ese carácter suyo tan alegre, tan sabio y tan lleno de paz.

Martín se encuentra sentado en el césped arrojándole piedrecillas al arroyo... cuando escucha una voz que le dice...

- No por tirarlas más fuerte, hará el río más profundo

- Volteando la mirada, sonríe y responde, no... supongo que no...

- Debe ser el sobrino de Leo

- Sí, responde... Martín Peñate... y usted?

- Pedro Quintero, terrateniente de Monte Verde. Recuerdo que cuando era apenas un crío lo lleve a pasear por mis tierras y mírese ahora, hecho todo un hombre. No hay duda que los años pasan y nos vamos haciendo viejos.

- Mi tía Leo siempre me habló de usted aunque no lo recordaba físicamente, pero sí su gran sentido del humor y sus historias insólitas sobre las grutas.

- No son historias y ciertamente están encantadas, aunque usted lo tome a broma. A diferencia de otro lugar, nadie se marcha de aquí sin dejar el corazón.


Sin decir más Don Pedro continúa su camino y a unos cuantos metros se detiene y volteando a ver a Martín le dice.... siga el camino por la senda..... encontrará la flor que busca.... pero tenga cuidado, que primero debe echar raíz.

Martín se queda pensando en las palabras de Don Pedro, un viejo lobo que con sus ojos parece estar leyendo su corazón. Mira el cielo tan azul que parece que el mar mismo se ha dado vuelta.... seguirá el camino por la senda como ha dicho don Pedro....

Valeria contempla satisfecha su labor, tiene un pequeño pero hermoso jardín con lindas flores en tonos rojizos intensos y esas piedrecillas blancas le dan un toque especial. A un costado, ese frondoso abeto sembrado a pocos metros sirve de nido para muchas aves que cantan cada mañana.

Alzando sus ojos al cielo puede ver lo hermoso de la tarde... observa a su alrededor, el camino se ve a los lejos... alguien se acerca y su corazón empieza a latir agitadamente.

Martín camina por la senda, Valeria lo mira desde lejos con sus jeans color marrón y una camisa sport de un blanco intenso que choca con su piel morena, sus pasos lo llevan hacia ella que está expectante, callada, ansiosa... se pregunta qué le sucede, por qué un total desconocido le provoca tantas emociones con sólo verlo.

- Hola, le dice Martín... entre esa mirada intensa y su mortal sonrisa.

- Buenas tardes, responde Valeria

- Apenas pudimos conversar esta mañana, se marcho apresuradamente...

- Lo siento... se hacia tarde, dice como al descuido

- Caminaba por el río y me he encontrado a Don Pedro quien me habló de un hermoso jardín... ahora comprendo a qué se refería...


Valeria no puede evitar sonrojarse, baja su rostro para continuar con su labor tratando de que Martín no lo note... pero a él no se le escapa nada... si él mismo está como fascinado...

- Mucho calor, comenta

- Si, dice Valeria pero no tarda en bajar el sol

Sin más, Martín se sienta a su lado buscándole la mirada

- Vive en un hermoso lugar, el aire puro tan distinto a la ciudad, el viento que nos hace sentir vivos y que nos recuerda la fuerza de la naturaleza. Cuando yo era chico solía venir de visita donde Tía Leonor, parece mentira que ya no está y estoy aquí, contemplando la belleza que se alza ante mis ojos... (lo dice como pretendiéndola) y pregunta sin dejar de mirarla...tiene mucho de vivir aquí?

Valeria nunca responde, está como atrapada en esos ojos, con esa voz fuerte, pero gentil. Observa sus brazos firmes, con sus manos cruzadas entre sí, no puede dejar de mirarlo y las palabras parecieran no poder salir de su boca... que le pasa? Esta quedando como una ilusa delante de él.

Martín continúa con su plática para romper el silencio de Valeria...

- Es muy conocida en el pueblo y reconozco la razón, pues visite la galería y sus pinturas son realmente buenas.

- Gracias Sr. Peñate

- Por favor Valeria, llámeme Martín.

- Martín… que lo trae por aquí?

- Villa Leonor... de inicio... (una sonrisa leve se pinta en sus labios)

- Por mis tierras... inquiere Valeria..., apenas con un murmullo

- Ah.... no me di cuenta que pasé los limites del arroyo. Estoy importunándola?

- No, no…. solamente me sorprendió verlo llegar

- Realmente me preguntaba si le gustaría acompañarme en mi caminata y contarme un poco del lugar, sobre su gente y las grutas que me cuentan que son fascinantes.

- Lo son en verdad dice con una sonrisa cálida, pero sería mejor visitarlas más temprano, está por caer el sol.

- Podria ser mañana……? Me tienen intrigado con tantos comentarios de su belleza (hace una pausa y la observa)... y sobre todo... el misterioso encanto que dicen poseer.

- Es un lugar verdaderamente especial ya podrá sentirlo por usted mismo, concluye Valeria.


Martín mira cómo sus manos acarician suavemente la tierra bien abonada, fresca y húmeda. Un mechón de su cabello parece haberse escapado coquetamente del moño que conforma una cola, cayéndole sobre su mejilla…Martín la mira… Valeria siente esos ojos color marron sobre ella, siente ese calor que le brota por dentro…. Un escalofrío corre por sus dedos…. Martín lentamente acercó su mano a la de ella... diciendo como si no provocara tantas emociones…

- Puedo ayudarla con esas raíces?

Valeria desliza suavemente su mano pero siente la presión de los dedos de Martín, sin dejarla escapar…. Apenas alza el rostro y se encuentra con esos ojos, profundamente fijos en ella…….. no puede evitar cerrar los suyos por un segundo y entregarse a esa caricia suave, que le altera los sentidos… sólo puede escuchar la brisa que los envuelve… ninguno de los dos rompe el silencio…. tan solo están allí, piel con piel... diciendo todo, sin decir palabra...como si sus manos abonaran la tierra

Sin soltar su mano, Martín empieza a remover la raíz con mucha suavidad, mientras la sombra del abeto parece encubrirlos secretamente.

La tarde cae lentamente, se escucha a lo lejos el torrente del río suave y constante encantando el ambiente…. Valeria se levanta muy despacio, soltando suavemente su mano de esos dedos firmes que la acarician con sólo sujetarla…

Martín se incorpora, acentuando su alta figura masculina de hombre fuerte, que con un movimiento la sostiene, percibiendo la agitacion interna de Valeria… le sonríe para llenarla de tranquilidad... Valeria está confundida... no sabe si huír de allí o refugiarse en esos brazos, para olvidar al mundo entero y empezar de nuevo…

Esa mirada que lo domina todo…. que ella trata de evitar a toda costa para que Martín no se de cuenta que la estremece…. pero él lo sabe bien…. porque él mismo se estremece por sus propias emociones.

Ella le sonríe y se encamina hacia la entrada cuando escucha la voz de Martín diciendo…

- Valeria…

- Si?

- Pasaré por tí mañana al despuntar el alba...

- …Si, estaré esperándote…

El sol empieza a ocultarse, se escuchan los sonidos del silencio en esa hermosa noche…. se miran a los ojos…. Martín besa su mano cálidamente y ella ahoga un suspiro, mientras la luna que empieza a asomar los observa sigilosa….nos veremos mañana...le dice en un murmullo…. como queriendo hablarle a las estrellas...

Una lluvia suave empieza a caer mientras Martín se dirige al hotel…. Respira profundamente, le encanta como cae el agua sobre su piel…. camina lento, empieza a relampaguear, lo cual lo tiene fascinado…. Un destello…. otro más…. Piensa en Valeria mientras avanza y quisiera regresar!

En la cabaña la hoguera calienta la habitación…. El reloj marca las siete…Valeria se prepara un chocolate y se sienta en el porche a ver caer la lluvia y la brisa que la alcanza, parece decirle al oído que la vida la aguarda llena de sorpresas…

Sonríe… y por primera vez en mucho tiempo Valeria comparte esa sonrisa con la vida….



A gran distancia, Karla se encuentra sola viendo como la tarde llega a su fin, piensa en su amiga del alma que se encuentra lejos tratando de retomar su vida y empezar de nuevo, recuerda a Stéfano el hombre con quien Valeria pensó, sería feliz por siempre, pero la muerte los sorprendió una noche y les arrancó de las manos, todos los sueños forjados.

Curiosamente se conocieron en Monte Alto mientras Valeria pintaba sus últimas obras para una importante presentación, lugar que ahora se había convertido en su refugio. Desde el momento en que lo conoció, todo cambió para Valeria y su mundo se vio lleno de color y la alegría se apoderó de su alma, haciendo de su sonrisa, la más contagiosa que había visto y sus ojos, parecían dos luceros en medio de la noche.

Conforme pasaba el tiempo su relación se hacia más sólida y se llevaban tan bien, que parecía que nada podría robarles lo dicha que habían alcanzado... pero la muerte llegó calladamente y en un segundo, su mundo se llenó de tristeza.

Nunca vio que de sus ojos corriera una sola lágrima... si Valeria lloraba... sin duda lo hacía en silencio, pero sí pudo ver que sus ojos se apagaron por completo y que su sonrisa se había perdido en algún lugar entre la tristeza de su alma... la ausencia sublime del amor y la callada lápida de su prometido.

El silbido de la cafetera alejó a Karla de sus pensamientos y se fue directo a preparar una taza de té antes de acostarse a leer un poco. El tiempo eterno decidido... haría sin duda su destino...

Mientras tanto... en los valles de la vida de Valeria... el manto de la noche cubrió por completo los cielos y las luciérnagas danzaban coquetas... Valeria evocó su pasado... que parecía tan distante....Stéfano quizás estaría viéndola desde algún punto distante entre el mundo terrenal y el inmenso cielo y sabía que nunca más volverían a encontrarse... y ahora Martín parecía escurrirse entre sus sueños haciéndola sonreír con sólo recordarlo y entonces pensó en las palabras de Karla cuando le dijo un día... la felicidad tocará de nuevo a las puertas de tu alma... grita... llora si quieres por este dolor... pero no sepultes con él a tu corazón.

Valeria contempla las estrellas…. mientras sus pensamientos recorren su vida entera… su pasado con Stéfano…. su presente tan ausente…. y Martín llegando a su vida sin ningún aviso, pero imponiendo su presencia de manera absoluta.

Respira profundo…. el aroma de Martín se ha quedado pegado en su mano y la lleva hacia su rostro para sentir su fragancia… recuerda esos ojos intensos y penetrantes que le atraviesan el alma….su voz... sus gestos... esa sonrisa divina que la doblega en silencio… Esos brazos velludos tan masculinos, su piel morena y su presencia entera… se estremece toda con sólo recordarlo….

Con paso seguro pero lento... Martín recorre la campiña bajo esa lluvia suave que lo refresca suavemente… continúa caminando hacia su hotel aunque una fuerza intensa le dice que regrese y tome a Valeria entre sus brazos… y piensa... ¿cómo alguien a quién apenas conoce lo domina por completo de esa forma?


Es casi media noche... Martín no puede dormir... hace tanto tiempo que nadie lo impactaba de esa forma, está pensando en todo lo que ha pasado en la vida de Valeria, todo ese dolor que lleva en silencio combinado con la gran fragilidad en su mirada. Siente la necesidad de protegerla... de abrazarla... y beber de la paz que hay en sus ojos.

Está despuntando el alba... la mañana parece un regalo de los Dioses y se respira el rocío hasta en el aire mismo. Valeria toma una ducha fría... mientras el agua se escurre por las curvas de su cuerpo siente la caricia plena de la vida. Sale envuelta en una toalla mientras su cabello mojado juega con el sol de la mañana. Mientras se está arreglando piensa nuevamente en Martín... pronto estará allí para visitar las grutas... ese lugar que es tan misteriosamente cautivador... casi tanto como él...

Mientras su mente viaja por todos los rincones de sus sueños, elige un jeans azul intenso con una camiseta en tonos claros que combina con su cabellera negra y se calza unas botas para montar ya que irán a caballo a las Grutas Encantadas.

Martín se levanta como de prisa, siente que el tiempo se le va de las manos y está como ansioso por ver a Valeria. Luego de una rápida ducha se pone sus jeans y apenas pasando sus dedos por su cabello húmedo lo acomoda y sale al encuentro de lo misterioso.

Valeria está preparando a los caballos cuando escucha el crujir de la hierba fresca a sus espaldas y allí está Martín, de pie frente a ella, brutalmente atractivo.

La mira como contemplándola, su mirada es inevitablemente acariciadora y Valeria siente sus ojos recorrerla toda aunque no se aparten de sus pupilas encendidas.

- Que hermosa mañana, dice Martín

- Si… realmente hermosa… es un buen día para visitar las grutas

- Martín comenta: Dicen que están encantadas, cuál es la historia?

- Es una historia de amor, dice Valeria…

- Me encantaría escucharla de tus labios, responde Martín.

- Valeria se sumerge en la historia como si fuera una pintura delineada entre sus dedos y le dice….”Hace muchos años, en esta misma comarca había una pareja que se amaba profundamente, pero sus familiares eran enemigos a muerte y no permitirían jamás esa unión. Los enamorados se reunían en las grutas todas las noches y estaban planeando escaparse lejos de allí para poder estar juntos toda la vida. Al despedirse luego de planear fugarse a la noche siguiente, el joven resbaló y murió repentinamente al caer sobre una piedra. La joven Cristina se arrodillo a su lado y lloró tanto tanto que inundó las grutas con sus copiosas lágrimas y la leyenda cuenta que se convirtió en una sirena y todas las noches al salir la luna, se escucha con el viento la voz de la sirena cantándole a su amado y adentro de las grutas se observa el resplandor de Ignacio, quien todos los días recibe sus cantos de amor y le responde con destellos”

Valeria agrega… es un espectáculo impresionante ver salir destellos del fondo de la gruta cuando se escucha cantar al viento… y además la leyenda dice que quienes entren a la gruta y lleguen hasta el lugar donde finalmente se unieron para siempre los enamorados, quedarán encantados con su hechizo de amor y a través de su magia, los jóvenes continuarán amándose por toda una eternidad…

- Martín le dice con una leve sonrisa y viéndola detenidamente… Valeria, tendremos que arriesgarnos… pero debemos ir a esas grutas.

- Valeria le sonríe porque entiende perfectamente la sutil seducción de Martín.

- Listos para partir? pregunta...

Es muy temprano en la mañana y el camino hacia las grutas será fascinante y tomará alrededor de dos horas, buen tiempo para contemplar el campo, bajar un momento al río antes de llegar a las grutas y sobre todo, ir conociendo poco a poco a Valeria con su mística, su esencia y esa ternura arrolladora mezclada con una pasión silente que lo intriga, si…le gustaría tanto conocerla toda…
Alejándose de sus propios pensamientos, Martín coloca en unas de las alforjas del caballo unos bocadillos que lleva para un eventual descanso. Ambos montan a caballo y se enfilan hacia las Grutas Encantadas.
Valeria quisiera leer sus pensamientos pero se limita a contemplar el paisaje que es hermoso. Luego de vivir tanto tiempo en la ciudad, los detalles de la vida son maravillosos cuando se pueden ver la la belleza que engalana las colinas.

Pensando para sí misma se da cuenta que no extraña para nada el bullicio de su viejo hogar y por el contrario, no encuentra sonido que le provoque una sensación más placentera como el que emite el suave trote de sus caballos y la compañía seductora de Martín.

Ambos van a paso lento respirándolo todo, con ese silencio tan cómodo entre los dos, como si secretamente supieran que están evaluando sus vidas hasta llevarlas a ese punto exacto donde han convergido tan mágicamente.

Martín se considera un hombre agradable pero un poco aislado en su entorno, no es de muchos amigos y su vida ha estado siempre llena de trabajo y nuevos proyectos que no le han permitido pensar en él mismo y por eso se encuentra solo… súbitamente se da cuenta que eso podría cambiar drásticamente...Valeria... ¿Qué tiene Valeria que le provoca semejantes pensamientos?

¿Y qué tiene Martín, que Valeria se siente invadida por él?


- Buenos días, saluda don Pedro a quien se encuentran en el camino. Han madrugado, les dice.

- Vamos a las grutas, responde Valeria. Ya conocía a Martín?

- Desde que era un crío, responde don Pedro, igual que a ti mi querida Valeria. Saluda a Martín con un ademán y agrega…ya conocerás por ti mismo el efecto de nuestras grutas y nuestra tierra. Tengan cuidado con las piedras mojadas al caminar

- Lo tendremos indica Martín y siguen su marcha

- Dime Martín, inquiere Valeria… estarás mucho tiempo en Monte Alto?

- Posiblemente más del que pensaba, responde

- Valeria sonríe y se aventura a decir…galopamos hasta la colina? Y ambos parten con la fuerza del viento

Sin duda es una buena jinete y sus cabellos mecidos al aire libre y con su rostro dorado por el sol, parece coquetear sin cesar con el silencio

Desde la cima de la colina puede verse Monte Alto, se detienen y desmontan, pueden divisar desde allí Villa Leonor y también la plaza del pueblo.

- Yo solía venir aquí cuando niña le dice y como las alondras he vuelto al nido

- Me sorprende que no hayamos coincidido antes menciona Martín, siendo un pueblo tan pequeño

- La verdad es que en las vacaciones yo viajaba a visitar a mi abuela cuando tú venías y por eso no nos encontramos antes.

- Es cierto dice Martín y yo solamente venía algunos veranos.

- Háblame de tu vida… lo invita…

- No hay mucho que contar más que la vida es tan agitada fuera del campo y no se conoce tanto a la gente cuando se vive aprisa. Soy ingeniero y me dedico a la construcción en un negocio en sociedad y aproveché para tomarme unas vacaciones mientras arreglo lo de la herencia, sin embargo no tengo ninguna prisa por regresa y nadie me espera (se lo deja de manifiesto).

- Piensas remodelas Villa Leonor? pregunta Valeria como si no hubiera escuchado su último comentario

- Ahora más que nunca, responde Martín… también me gustaría saber más de ti

Aunque Martín conoce parte de su historia, no la menciona y tampoco Valeria.

- He vuelto al pueblo para pintar y darle un nuevo rumbo a mi vida, pasaron cosas importantes y necesito reflexionar, desplegarme y re encontrarme conmigo misma.

- Es curioso menciona él, también están pasando cosas importantes en la mía y será un buen momento para meditar. Me decías que te gusta Villa Leonor tal como está ahora?

- Sí… es una villa muy hermosa, conserva su encanto natural y no estoy segura que a Doña Leonor le hubiera gustado cambiarla, pero ahora es tuya y tienes derecho a remodelarla.

Martín la observa… tiene tantos cambios que hacer en su vida, tantas remodelaciones y la que menos le preocupa por ahora es Villa Leonor...

Recostados en el césped y de cara al sol se puede respirar el aroma de los cabellos de Valeria. Todo es más perceptivo en el campo, todo se siente más a su lado! Ambos están en silencio con esa cautela sutil y una impaciente espera…

- De pronto Valeria le dice, hace poco más de un año iba a casarme y un trágico accidente cambió mi vida. He vuelto al pueblo en la búsqueda de tranquilidad, pues necesitaba alejarme de todo.

- Lo se, responde suavemente Martín… escuché algo en el pueblo. Súbitamente toma su mano entre las suyas como queriendo hacerle saber que no está sola, pensando que él la necesita como nunca pensó necesitar a alguien hasta que la conoció y que siente ese infinito anhelo de conocerla más y más hasta que no tengan secretos y no puede creer lo que él mismo experimenta. En dónde estaban todos esos sentimientos antes de que ella apareciera? Si apenas dos días atrás no tenía idea que se sentiría así…


Quiso abrazarla… Valeria lo intuye… se pone de pie y le dice tratando de ocultar su ansiedad… continuamos hacia las grutas? Su voz tiene un leve temblor, Martín de pie junto a ella puede notarla nerviosa, no puede dejar de verla, no puede dejar de sentirla y el silencio dice más que mil palabras…


¿Vamos? dice Valeria de nuevo como en un susurro apenas perceptible… Martín sabe que no puede presionarla y también sabe que los sentimientos que los embargan no desaparecerán…la vida tomará su curso… entonces le dice… vamos…
Las Grutas Encantadas es un lugar verdaderamente mágico, su bellaza encanta por sí sola con esos abetos y bougambiias que parecieran abrazar su entrada y los rayos del sol colándose caprichosamente por sus aberturas parecieran llamarlos por dentro.

Desmontan los caballos frente a ellas y Valeria las mira sin ninguna prisa, contemplándolas mientras Martín presiente los encantos que lo esperan.

En la entrada tallada en una piedra se lee la inscripción… “Si entras… sabrás lo que es la magia del amor”, ambos lo leen y sonríen silenciosamente… y si acaso fuera cierto lo que dicen, estarán entregándose voluntariamente a sus efectos.

- Martín le pregunta suavemente…. ¿Alguna vez has pintado las grutas?

- La llevo pintada en el alma, responde Valeria

Un silencio… una mirada… un sentimiento… y es que es tan intensa la atracción que los envuelve, la pasión que está silente y la invasión de sus sentidos.

- Cuando entremos, dice Valeria rompiendo el silencio…podrás sentir la huella del amor que dejaron Ignacio y Cristina antes de morir

- El amor… responde Martín…parece que murmura desde antes...

- Valeria se sonroja, no sabe qué decir ante el sutil descaro de las palabras de Martín que no deja de mirarla. Ella desvía su mirada y dice suavemente… si… el amor es misterioso…


Martín se adelanta, ata los caballos y tiende su mano hacia Valeria y le dice mirándola a los ojos… estás lista Cristina? Ella responde en complicidad eterna… si Ignacio...estoy lista… y sujeta su mano...

Las grutas los reciben en su vientre con el canto de sus aguas a los lejos, se siente la frescura del entorno y la magia en sus rincones… el tiempo afuera se ha dormido… pero adentro... se gesta un nuevo sueño brotando sin secretos…y allí...en medio del silencio, todo pareciera que está dicho… lo demás es cuestión de tiempo, de momentos y sentidos que se acunan en los sueños que han dormido en el silencio de sus pechos y hoy pudieron despertar!!


FIN






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